Un paseo por el Perigord

lunes, mayo 06, 2019

Como ya sabrás si nos sigues por las redes sociales, en Semana Santa, hicimos una escapada a Francia. Oli se fue a Toulouse y Carcassonne y yo me fui a la zona del Perigord.

Siempre que hay un puente "largo" y podemos, aprovechamos para hacer una escapada no muy lejos. Normalmente, intentamos que no sean más de 4-5 horas en coche, sobre todo, ahora que tenemos una niña pequeña. Así que Francia, es una buena opción, ya que nos queda relativamente cerca. En realidad, Oli ha visitado muchas más zonas de Francia, así que si estas interesada, le pediremos que escriba más post sobre Francia, como este que escribió de la zona de Midi Pyrenees.

Salimos el miércoles por la tarde, para invertir esa tarde viajando, hicimos unas maletas fotogénicas, y empezamos el viaje.

Como desde donde vivimos a donde nos alojamos (Sorges), había casi 5 horas y media, la primera noche, la hicimos a mitad de camino. Nos quedamos en Salles, a 45 minutos de Burdeos, en una casita de madera (si visitas a través de este enlace, te devuelven 15€, y otros 15€ a mi).


No nos quedamos a ver la zona, porque ya habíamos visto Arcachon, la dune du Pilat y Burdeos hacía unos años, pero en el alojamiento, nos encontramos con un montón de guías que nos han dejado con las ganas de visitar la bahía de Archachon, uvolver a Burdeos y Saint-Émilion y sobre todo, de ver en directo las cabañas cabanes tchanquées, y probablemente, si volvemos, repitamos alojamiento. Solo con las fotos, te puedes hacer una idea del por qué.



Después de pasar la noche en Salles, cogimos el coche rumbo a Sorges, nuestro campamento base. Sorges está a pocos minutos de Périgueux, el corazón del Perigord.


Cuando nos pusimos a buscar alojamiento, queríamos algo en un punto intermedio, para que los trayectos en coche no fuesen muy largos. Así que después de volverme loca en Booking, elegí alojamiento. Una de mis prioridades era que tuviese cocina, para poder hacer alguna comida para la niña. El alojamiento de Sorges estaba limpio, la cocina completa y de precio estaba bien. Los “peros”: el colchón no era muy cómodo (y no soy precisamente una tiquis-miquis en ese sentido), había unas escaleras empinadas para subir a la habitación (a tener en cuenta en caso de personas mayores y niños inquietos), y estaba un poco apartado del pueblo (2 minutos en coche). Para nosotros, que no estuviese en el centro no es un inconveniente. La casa por fuera era muy bonita, la decoración interior, sencilla, y tenía una terracita para comer fuera. La verdad es que solo estuvimos en la casa para dormir, así que tampoco nos hacía falta más.

Como ya comenté en una publicación de Instagram, el Perigord se divide en cuatro zonas: negro, verde, rojo (o púrpura) y blanco. Y cada una, tiene una característica. Como no fuimos para muchos días, decidimos visitar uno o dos pueblos de cada zona, para poder hacernos una idea de cómo es la zona.


Périgueux: La capital del Perigord blanco.. Es un pueblo con bastante vida (comparado con otros pueblos que visitamos). Lo más llamativo es la catedral y sus cúpulas, y el paseo por el río.



Lo ideal, callejear. En la oficina de turismo te dan un mapa con un recorrido. A no ser que seas una apasionada de las rutas turísticas, merece más la pena callejear ya que no es muy grande, y recorriéndolo a pie, llegas a todos (o casi todos) los puntos. Suele haber mercado los sábados, y es el lugar ideal para comprar productos locales típicos. Nosotros, trajimos tres quesos para una cata que había organizado el marido de Oli para la vuelta. Entre sus calles, puedes encontrarte tiendas de ropa francesas monísimas, como Petit Bateau o Des Petits Hauts. Aprovechamos para visitarlo el jueves cuando llegamos, ya que estaba cerca, y volvimos al mercado el sábado.


La Roque Gageac: El viernes, comenzamos la visita en este pueblo pintoresco que pertenece al Perigord negro. Está situado al pie de un acantilado. Las casas que se apoyan en el acantilado, y el paso del río Dordoña al pie de todas ellas, hacen de La Roque Gageac un lugar mágico. Tanto es así, que consiguió el título a uno de los pueblos más bonitos de Francia. Una manera fantástica de obtener una vista de la zona, es yendo en kayak (los alquilan allí mismo). Tip: si vas con un bebé, es mejor que l@ lleves porteando. Aunque el pueblo no es muy grande, hay escalones para subir entre calles. A la entrada del pueblo, en lo alto, hay un chateau, pero no se puede visitar. Eso si, si te interesa, está en venta ;-)





Sarlat-la-canéda: Es uno de los pueblos más conocidos del Perigord negro (de hecho, es la capital). Este pueblo medieval que está más masificado que todos las demás, es uno de los lugares más turísticos. Merece la pena visitarlo por la belleza de sus edificios y calles. Su centro histórico, aunque pequeño, está lleno de rincones fotografiables.




Brantome: Le llaman la Venecia verde. Pero (en mi humilde opinión), Venecia solo hay una, y Brantome, ni se parece, ni falta que hace. La Abadía de San Pedro de Brantome, el río y campas verdes que lo rodean, crean la postal perfecta. Aquí también, pudimos encontrarnos con atrevidos turistas haciendo kayak y algún que otro pescador.





Bourdelles: A pocos minutos de Brantome, tiene uno de los chateaux más bonitos que pudimos ver (desde fuera). No pudimos entrar, porque llegamos tarde, pero por lo que vimos en varios folletos informativos, tiene unos jardines de infarto.



Bergerac: Pertenece al Perigord rojo (o púrpura). En la plaza del pueblo, se puede ver una estatua en honor al poeta, dramaturgo y pensador francés, Cyrano de Bergerac.




Como fuimos en domingo, estaba bastante muerto, pero es uno de esos pueblos pequeños que merecen una visita (como tantos en Francia).



Para no cargar demasiado el post, te hemos nombrado los pueblos más destacables de cada zona, pero si vas con tiempo, y a buen ritmo (con un bebé no da para mucho más), puedes ver 2-3 pueblos al día, ya que son fáciles de ver. 
Los productos típicos de la zona son: quesos (por supuesto), el foie, magret de pato, trufa y el vino. De hecho, en Sorges está el museo de la trufa, y en el Perigord púrpura puedes encontrarte con viñedos y bodegas. Es una zona que está llena de chateaux, así que si te interesa visitar alguno, lo ideal es que te informes de horarios de visita antes de ir. Es una zona ideal para visitar en primavera y verano. Si te animas a ir, nos encantaría que nos lo dijeses.


¿Buscas recomendaciones para el verano? ¿Te gustaría que escribiésemos más post con lugares que hemos visitado?

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