De ruta por la Provenza. Parte I

jueves, mayo 10, 2018

Las vacaciones de verano están al caer y por eso, nos encantaría ayudarte a planear las tuyas. No somos expertas viajeras, pero se puede decir que una de nuestras pasiones es la de viajar para conocer nuevos rincones de este nuestro planeta. Puedes dar por hecho que hay gente que ha viajado más y mejor que nosotras y si lo que buscas son unos datos más concretos este no es tu lugar. 

En cambio, si es tu lugar si lo que buscas es enamorarte de un lugar a través de nuestras experiencias relatadas y descritas mediante fotografías de nuestra propia cosecha. Queremos que una vez que leas este post vayas a decirle a tu amiga o pareja que este año quieres ir a la Provenza porque has leído en el blog de Oli&Moli sobre ello y no imaginas un mejor lugar donde pasar las vacaciones este año.

Hacia tiempo que quería escribir el post sobre mi viajes por la Provenza. El problema es que tengo unas expectativas tan altas sobre este post que me daba miedo no poder reflejar lo que viví y sentí en aquel lugar hace ya 6 años.

Pongamos contexto: principios de verano de 2012, último año de carrera y un porrón de recuperaciones en la mochila para terminar el año siendo licenciada. El resultado de esa ecuación es un estrés y una presión indescriptible unido a las ganas de verano, buen tiempo y vacaciones. 

Una vez terminados todos los exámenes y a la espera de los resultados que me convertirían o bien en licenciada, o bien en un cadáver andante durante otro año más, la decisión se centró en cuando podíamos ir de vacaciones. Si terminaba la carrera, tendría un examen global, en septiembre por lo que julio se convertía en la mejor opción.  Milagrosamente, terminé la carrera (aún me acuerdo de cuando me llegaron los sms de la universidad avisando de las notas...), lo que significaba que tocaba organizar el viaje!

Alguna vez ya te he contado que mi cuñada vive en Francia con su marido parisino y los tres minisobris y gracias a que nos animaron, y ofrecieron la casa de sus suegros, en Roussillon, nos animamos a viajar a la Provenza. En mi lista de viajes deseados, siempre ha estado el de visitar La Provenza en la mejor época para ver las flores de lavanda en todo su esplendor. Así que, cogímos nuestro coche, el camping y...carretera y manta!

La primera parada fue el propio Roussillon, donde fijamos nuestro campamento base, alojándonos, en la casa propiedad del cuñado francés, con piscina incluida. ¿Qué mas se puede pedir? A eso añádele que cada mañana, al despertarnos, en la cocina teníamos esperándonos un pain au chocolat.

Con la base puesta en Roussillon, visitamos los pueblos cercanos de Apt, Joucas, Gordes, Lacoste, Bonieux... Unos más animados que otros, pero sin duda, todas tenían algo que ofrecer; Joucas y su serenidad, Gordes y su ambiente, Apt y su mercado, La coste y su Castillo...  Pero si tuviese que elegir un imprescindible de esta lista, sería Roussillon, un pueblo con mucho encanto y vida. Además allí, se puede hacer una excursión a Les Ocres, un paisaje de este color que nos traslada a los paisajes del lejano Oeste americano.

No te creas que me he olvidado de La Abadía de Sénanque, indispensable si visitas la zona.

Roussillon





Les O 

Roussillon


Joucas


Bonnieux


Gordes


Abadía de Sénanque
La verdad es que encontrar campos de lavanda como tal no fue tarea fácil por lo que cuando avistamos alguna, ahí que nos íbamos para sacar todas las fotos posibles, antes de que llegasen más atrevidos como nosotros.

Tras unos días en el interior de la Provenza, al igual que la cabra tira al monte, los de la costa necesitamos respirar salitre. Próxima parada, la costa. Este capítulo lo dejamos para el siguiente post, para que puedas digerirlo poco a poco.



¿Conoces la zona de la Provenza?


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