2015/11/01

RÅSKOG

Como ya sabréis, en mi cumple una de las cosas que me regaló Moli, fue el tan deseado carrito Raskog de Ikea. Cuando me dio la caja envuelta en papel de regalo, no sé por qué en ningún momento creía que sería el carrito, por eso cuando lo abrí me lleve una gran sorpresa, ¡qué ilusión, por fin es mía!

Después de retrasar varios días el montaje del carro por falta de tiempo, finalmente lo monté hace unos días (yo solita, para que conste en acta). Pero tengo dos problemas: el primero es que ahora mismo vivo en un apartamento pequeñito y no tengo suficiente espacio para que el carro ocupe un lugar bonito y práctico, que al final es de lo que se trata. Este problema se solucionará en un corto plazo (o eso espero y creo) ya que mi pareja y yo llevamos unos meses buscando la casa perfecta para comprar. Hasta ahí solucionado.

El segundo problema, es que ahora mismo no sabría que uso darle. La idea de colocar todos los materiales para manualidades me encanta y es la que más opciones tiene para mí, aunque la verdad es que no sé si en el carro entraría todo el material que tengo. 

Con esta segunda duda, es cuando empecé a trastear por internet, bueno concretamente en Pinterest, pa´que engañarnos, y estas son las distintas utilidades que le da la gente. ¡Seguro que alguna me sirve! 













A falta de espacio en los armarios de la cocina, puede servir para almacenaje de pequeñas cosas de uso diario.











Una buena forma de mantener en orden los juguetes y libros de los niños. A falta de niños, me guardo la idea para un futuro.










Como ya os he dicho, esta es la opción que más me convence. Ahora mismo, los materiales para manualidades los tengo colocados en cajas y esto hace que a veces me dé pereza sacarlos y hacer algo. ¡Con esta idea seguro que no me pasa!











Me vendría muy bien para organizar todos los productos de limpieza (cuantas cosas se acumulan...).










Anotamos esta idea para el futuro...











Junto al uso de carrito de manualidades esta es la que más me gusta. Lo situaría en alguna esquina del salón para cuando vengan invitados a casa.












Y por último, si ocurre el improbable caso de que termine aborreciendo el color mint, siempre queda la opción de un cambo de imagen.






¿Con cual de estos usos del carrito RÅSKOG os quedáis?



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